Mientras el flujo internacional retrocede un 5.5%, el turismo mexicano crece impulsado por el peso fuerte.
Estados Unidos registró en 2025 su primera contracción en la llegada de viajeros internacionales tras cuatro años de recuperación post-pandemia. Según datos de la Administración de Comercio Internacional (ITA), el país recibió 68.3 millones de turistas, una pérdida de 4 millones de visitantes respecto al año anterior. Analistas vinculan este fenómeno al endurecimiento de las políticas migratorias y a la narrativa agresiva del segundo mandato de Donald Trump, lo que ha generado una percepción de inseguridad y un entorno “poco amigable” para mercados clave como Canadá y Europa Occidental.
A diferencia del resto del mundo, México se consolidó como la excepción, registrando un crecimiento del 6.4% en sus salidas hacia el vecino del norte. Este repunte, que sumó 17.9 millones de turistas mexicanos, se atribuye principalmente a dos factores económicos:
- Fortaleza del peso: La apreciación de la moneda mexicana frente al dólar hizo que viajar a Estados Unidos fuera considerablemente más barato para los connacionales.
- Turismo de negocios: El récord histórico en exportaciones mexicanas hacia EE. UU. (más de 534 mil millones de dólares) incentivó los viajes corporativos, a pesar de las tensiones arancelarias.
El desplome más drástico provino de Canadá, con una caída del 20.8%, seguido por una disminución del 3.7% en el turismo proveniente de Europa Occidental. Expertos señalan que las noticias sobre detenciones de viajeros y las redadas masivas del ICE han mermado la confianza del turista internacional. No obstante, se espera que esta tendencia sea transitoria y muestre una recuperación significativa durante 2026, impulsada por la celebración de la Copa Mundial de la FIFA.

